jueves, 20 de noviembre de 2008

A por Agua Continuación

Una mañana, mis compañeros y yo comentamos la observación de una niña de unos 12 años que salía por el puesto de control del campamento con un bidón de plástico y a la tarde, regresaba con el ´recipiente lleno de un líquido marrón claro, que ellos le llamaban agua.
No nos extrañaba el detalle del bidón, pues cada ciertos días, las cisternas que abastecían a los refugiados, cortesía del ACNUR, no eran suficientes y agotadas, obligaban a los más necesitados a salir de la seguridad del perímetro a las fuentes o recodos con agua de la zona.
Esta niña pertenecía a una familía con necesidades. Nos sorprendió que repartía el agua con sus cinco hermano de entre 12 y 19 años, con su padre y madre y ella, tan solo tenía 10 años.
Con intérprete incluído, nos acercamos a su zona de tiendas y conversamos con el padre. Una de las preguntas era por qué envíaban a la niña a buscar agua y no iba algunos de sus hermanos, mas fuerte físicamente y con un grado de responsabilidad más importante.
La respuesta fue instantanea sin un ápice de alegría en contestarla.
Hacía un par de meses, desde que estaban allí que su hijo mayor fué a buscar agua y desapareció, como muchos otros niños en edad de combatir como soldados, claro está, con adoctrinamiento por parte de las fuerzas rebeldes.
Pero las familias descubrieron que las niñas jóvenes, sólo las violaban u obligaban a ser esclavas sexuales por un día, aunque en el peor de los casos las secuestraban para usalas en los campamentos de retaguardia. Estos ultimos eran casos aislados. Las dejaban marchar, pues sabían que estas no contarían nada y además volverían otra vez a por agua.
Yo me pregunté si ahí fuera, había hombres o bestias del infierno.
Africa no era como yo me esperaba.

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