sábado, 14 de febrero de 2009

LINDA

A la entrada del Albergue de Animales y Plantas de El Garraf, nos encontramos Manuela y yo con Carmen, mostrándonos a su Perra, muy preocupada, ya que por su vagina, se desprendía una bola de color rojo y sangrando. Rápidamente Laura y Carmen, me acompañaron con el animal en coche hasta el Veterinario del Pueblo. Al llegar, éste se encontraba en una cirugía de Urgencia Vital y con un signo de resignación por no poder atendernos, se despide de nosotros, sin tan siquiera poder pisar la consulta. Comprendiendo su situación y alentados por la nuestra, tomamos rumbo al único Veterinario que yo conocía, por desgracia, ya que fué allé donde asistí al sacrificio de una pequeña pequinés, compañera casi eterna de mi vecina, después de estar ingresada unos días en ese hospital de animales.
Con 35 euros de fondo, aportado por los voluntarios y socios que en el Albergue había, llegamos a la Clínica de Animales, donde a través de un megáfono, explicamos la urgencia.
Entramos en un ascensor para 8 personas, Carmen, Laura, Linda y Yo.
Nos mirábamos con cara de asombro, al entrar en ese hospital, no solo por existir un ascensor para humanos y animales, si no por el hecho de estar en unas instalaciones impecables y preguntándonos si con 35 Euros, ibamos a sacar cualquier beneficio en la salud de Linda.
Todo esto sumado a las exclamaciones de todos ante tanto despliegue de medios, nos llenó el excaso minuto que tardó en volverse a abrir la puerta del ascensor. Ante nosotros se mostraba Un hospital, con quirófano aventanado, desde donde los seres queridos pueden observar las intervenciones a los pacientes, consultas acristaladas de techo a suelo que hacen tener la sensación de luz y amplitud. Incluso Linda se sentía cómoda en la estancia, pese a saber certeramente, que estábamos allí por ella. No sólo era por la gran pantalla plana colgada de la pared que ofrecía imágenes de animales domésticos, ni por las zonas de espera, era por que principalmente, el hospital está diseñado para atender perros y otras mascotas. La Enfermera Ana Alcaide, nos dió una bienvenida cálida, escuchando atentamente cual era la situación y sobre todo la parte ecónomica,ya que los animales que tenemos en el Albergue no tienen hogar, aún y depende totalmente de los voluntarios-socios.
A los pocos minutos apareció la Doctora Estela Amat, que acaba de acomodar a su último paciente, que aún dormía por los efectos de la anestesia. Rápidamente pasó a una consulta donde examinó a Linda y diagnosticó un desprendimiento de matriz. Se acordó que sólo nos cobraría la visita, si bien después del diagnóstico, Linda fué pasada al quirófano, para intentar recolocarle la matriz. Conseguido esto se le administró antibióticos y una vez pagado lo acordado nos informó que si volvía a desprenderse, se requería intervención quirúrgica. Cosa que ha vuelto a ocurrir. El presupuesto de la intervención asciende a 600 euros y la verdad es que me cuesta asimilar precios, dada mi condición de pobre. Linda es y está Feliz y eso es gracias a Carmen su cuidadora. Hoy es lo que ha pasado, mañana Todo se Andará.

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